Tus clases de yoga gratis durante la cuarentena pueden salirte muy caras

Quedarnos en casa ha sido la excusa perfecta para empezar con esos proyectos que siempre tenemos en mente, pero en a recámara. Aprender a hacer directos, dejarnos ver más por las redes sociales, y compartir lo que sabemos con la gente por solidaridad, o porque simplemente nos apetece, se ha convertido en algo cotidiano.

Pero os tengo que decir una cosa. No nos aventuremos, porque la cosa nos puede causar problemas. Eso que siempre has querido hacer, y para lo que ahora tienes tiempo, no puede salir de repente como una seta, tiene que tener una planificación y asesoramiento, te puede costar una pasta, o como poco un dolor de cabeza.

Por un lado, a nivel lanzamiento, es poco estratégico. Abrir un negocio, empezar un proyecto, y lanzarlo al mundo, debe de ir acompañado de una buena planificación, de una estrategia que acompañe ese lanzamiento. No vas a abrir un negocio online, y por el mero hecho de estar ahí, la gente te va a comprar. Primero tienes que investigar sobre tu consumidor, hacer un buen benchmarking, crear una audiencia, persuadirla de algún modo, que entienda lo que vendes y que realmente lo quiera (no hablo de crear necesidad, es un término que no me gusta). Tienen que poder probar de algún modo tu producto, y luego, tienes que lanzarlo al mundo. Este proceso que os acabo de explicar, dentro del marco de una pandemia, puede tener resultados poco realistas para un negocio que funcione en el tiempo.

Pero por otro lado, no podemos ignorar la cantidad de leyes que debemos cumplir como por ejemplo todo lo relacionado a la defensa del consumidor en el comercio electrónico, pero también la reciente el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la redacción de los términos y condiciones, tener activa la aceptación o negativa de la política de cookies… en fin, una serie de cosas en la que tenemos que pensar, y no lanzarnos sin tener estas cosas desarrolladas.

Si necesitas mas información y crear tu propio documento legal que cumpla la RGPD, puedes visitar éste enlace de la web de la Agencia Española de Protección de Datos, que tiene un sistema muy sencillo que te genera tu documento tras responder una serie de preguntas sobre tu negocio.

OJO. Que aquí viene un tema importante que quería compartir hoy. Aunque des una clase gratuita por Zoom, por Instagram, por Youtube ¡tienes tus responsabilidades!. Si eres una profe de yoga que decides compartir tu clase con tus seguidores, porque total no pueden ir a los centros, y así pueden seguirte desde casa, tienes que saber que si alguien sufre una lesión, puedes tener responsabilidades por ello. Y dirás ¡pero si no he cobrado nada!, ya, pero en internet esto no funciona así.

El tráfico, el posicionamiento, o los datos que te han facilitado para acceder a la sala, o el contacto a través de las redes sociales, se consideran beneficios que tu obtienes a través de esas personas que siguen tu clase online. ¿Como te has quedado?. Esto no lo digo yo, éste artículo en El País explica que las clases gratuitas deben cumplir ciertos aspectos legales.

A lo mejor tu intención es totalmente altruista, pero estamos en uno de los grandes negocios de nuestra era, los negocios digitales, y aquí tenemos que jugar todos con las mismas reglas.

Noelia

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